dimarts, 15 de desembre de 2015

Me alimento de verdades.

Me alimento de mis verdades, vivo buscando opciones en un cajón, sí, en la estantería del fondo.
Opté por vivir a mi manera, fingí tanto que olvidé quién soy.

Suelo escribir versos vacíos y parágrafos llenos de mierda, joder, estoy hecho de mierda,
cada vez que le pego un trago a esa botella de whisky del 73 me sabe todo amargo, y mira
que no hay nada más bueno que degustar el sabor amaderado que tiene este vaso con hielo.
Pero no, esta vez es diferente, todo me sabe mal, hierve mi boca, tengo ganas de escupir.

Debería sentarme y escribir algo bueno, pero hace tiempo que perdí a mi musa, sin ella yo no soy nada,
solo un pobre escritor buscando en mi mesita de noche un xanax, supongo que quiero caer rendido,
no quiero verla en mis sueños joder, sus ojos tan penetrantes, dios, la odio, pero solo ella...
Solo ella hacía que todo mi mundo vibrase, sus manos, su nariz, sus labios... Su pintalabios rojo
posado en su taza de te, en su cigarrillo.

Me volvió loco.

Y aquí estoy, volviendo a escribir, buscando a mi musa, esperando encontrarme en sus ojos.